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  • Nuestras gallinas

    Desde la Semana Santa de 2025, por fin podrán venir gallinas a nuestra casa, no solo por una temporada, ni por unas semanas, sino para siempre.

    Provienen de granjas muy diferentes, pero sus historias se parecen: han puesto demasiados huevos, pesan muy poco, ya no son «rentables». Su vida se ha centrado en el rendimiento, no en el amor, ni en los rayos de sol ni en el viento entre las plumas.

Animales trabajadores, pero que sufren Lo que las gallinas realmente necesitan

Las gallinas son animales inteligentes y sociables que, en libertad, viven en grupos y exploran su entorno con gran curiosidad. Sin embargo, la realidad de la cría de gallinas en la agricultura industrial suele ser muy diferente.

En la cría intensiva, las gallinas viven en condiciones de hacinamiento extremo. Las gallinas ponedoras se mantienen en jaulas minúsculas que apenas les dejan espacio para moverse. No pueden ni extender las alas ni caminar por el suelo. Este sistema de cría en jaulas provoca un estrés enorme, lesiones y trastornos de conducta. Los pollos de engorde también se crían en malas condiciones para que ganen peso rápidamente, lo que a menudo provoca problemas de salud como enfermedades cardiovasculares y dolores articulares.

Las gallinas destinadas a la producción de huevos suelen tener que vivir durante años en jaulas estrechas y son descartadas al cabo de pocos años. En muchos casos, los pollitos machos, que no sirven para la producción de huevos, son sacrificados inmediatamente después de nacer, una práctica cruel muy extendida en la industria.

Las gallinas no son «animales de jaula»: necesitan espacio, compañía y la posibilidad de mantenerse ocupadas. En la naturaleza viven en grupos y disponen de amplios espacios por los que deambulan. Para llevar una vida feliz, necesitan:

  • Mucho espacio para escarbar: a las gallinas les encanta escarbar en el suelo, buscar comida y picotear. Necesitan al menos 10 m² por animal al aire libre.
  • Compañía: las gallinas son animales muy sociables y siempre deben criarse en grupos. Una gallina suele sentirse sola sin sus congéneres.
  • Libertad para volar y caminar: las gallinas necesitan un espacio seguro en el que puedan extender las alas y moverse para desarrollar su comportamiento natural.

En libertad, las gallinas pueden llegar a vivir hasta 12 años. En cambio, en la cría industrial suelen vivir solo entre 1 y 2 años. Las gallinas ponedoras se sacrifican al cabo de uno o dos años, cuando su producción de huevos disminuye. Las gallinas de carne a menudo ni siquiera alcanzan la mitad de su esperanza de vida natural, ya que se crían para que crezcan rápidamente y suelen desarrollar problemas de salud.

Las gallinas necesitan un hogar adecuado a su especie, que tenga en cuenta sus instintos y necesidades naturales. En nuestro refugio les ofrecemos mucho espacio, compañía y variedad para que disfruten de la vida al máximo. Nos comprometemos a que las gallinas no sean vistas únicamente como una fuente de alimento o productoras de huevos, sino como seres sensibles que merecen respeto y libertad.