Querida Hedwig:
Llegaste a nuestra casa en 2024 directamente desde Rumanía y nos enamoramos de ti al instante. Habrá quien diga que no eras un perro bonito, pero tenemos que llevar la contraria rotundamente. ¡Qué ternura te ponías cada vez que oías nuestras voces! Tu colita se movía alegremente y tus ojos ciegos miraban exactamente hacia donde venía tu sonido favorito. A pesar de tu avanzada edad, corrías por los prados como si fueras un cachorro. A veces te llamábamos «pequeño oso polar», porque el parecido era enorme.
Falleciste un martes —esa fecha la recordaremos para siempre (29/07/2025)—, porque te acompañamos hasta tu último aliento. ¡Esperamos que ahora estés bien allí donde estás! Te queremos mucho, angelito.